Sistemas de Lavado de Gases Industriales para el Control de Olores y el Tratamiento de Emisiones Gaseosas
Biothys Ibérica
El lavado de gases es uno de los conceptos más utilizados cuando se habla de control de olores y emisiones en procesos industriales. Plantas de biogás, tratamiento de residuos, industria alimentaria, depuradoras o cocinas industriales recurren a distintas tecnologías con un mismo objetivo: reducir la carga contaminante y odorífera del aire antes de su emisión a la atmósfera.
Sin embargo, no todas las tecnologías de lavado de gases funcionan igual, ni son adecuadas para todos los focos. Entender qué hace cada sistema, dónde funciona bien y cuáles son sus limitaciones reales es clave para evitar inversiones que no resuelven el problema.
Sistemas de lavado de gases y su funcionamiento
De forma general, el lavado de gases engloba todas aquellas tecnologías diseñadas para tratar una corriente de aire contaminado antes de su emisión, actuando sobre los compuestos responsables del olor o de la contaminación.
Estas tecnologías suelen aplicarse en focos canalizados, donde el aire puede conducirse a través de un sistema de tratamiento. Cuando el foco es difuso o abierto, su eficacia se reduce considerablemente.
Biofiltros: una solución biológica con condicionantes claros
Funcionan razonablemente bien cuando:
- El caudal es estable.
- La carga contaminante no fluctúa bruscamente.
- Se mantiene un control estricto de humedad, temperatura y nutrientes.
Sin embargo, en la práctica presentan limitaciones importantes:
- Gran ocupación de espacio.
- Sensibilidad a cambios de carga.
- Pérdida progresiva de rendimiento.
- Dificultad para tratar picos o paradas.
- Baja eficacia frente a algunos compuestos sulfurados en concentraciones elevadas.
Por ello, aunque siguen considerándose una MTD en determinados contextos, requieren una gestión constante para mantener su eficacia real.
Carbón activo: adsorción con fecha de caducidad
No obstante, su rendimiento está condicionado por:
- Saturación progresiva.
- Alta sensibilidad a humedad y grasa.
- Necesidad de sustituciones frecuentes.
- Reaparición brusca del olor al final de su vida útil.
Además, el carbón activo no neutraliza el olor, lo retiene, lo que implica:
- Costes ocultos de mantenimiento.
- Gestión de residuos saturados.
- Dificultad para justificar rendimientos estables ante la administración.
En focos variables o con alta carga odorífera, su eficacia real suele ser limitada.
Scrubbers o lavadores químicos: eficacia condicionada al diseño
Los scrubbers o lavadores de gases actúan poniendo en contacto el aire contaminado con una solución líquida que captura o reacciona con los contaminantes.
Son eficaces cuando:
- El contaminante es soluble o reactivo.
- El sistema está bien dimensionado.
- Se controla el pH, reactivo y purgas.
Pero presentan retos importantes:
- Alto consumo de agua y reactivos.
- Generación de efluentes líquidos.
- Costes operativos elevados.
- Menor eficacia frente a mezclas complejas de olor.
Además, su aplicación se limita casi exclusivamente a emisiones canalizadas, quedando fuera focos difusos o abiertos.
El enfoque actual: actuar en origen y gestionar el olor
Las MTD más recientes y las exigencias de las AAI están evolucionando hacia un enfoque más pragmático:
no solo tratar el aire al final, sino gestionar el olor en su punto de generación.
Esto implica:
- Integrar las tecnologías dentro de un Plan de Gestión de Olores (PGO).
- Priorizar soluciones estables frente a soluciones “de catálogo”.
- Medir y verificar resultados mediante olfatometría dinámica.
- Adaptar la tecnología al tipo de foco, no al revés.
La aportación de Biothys en el control de olores
En este contexto, Biothys no plantea el lavado de gases como una solución única, sino como una herramienta más dentro de una estrategia global de gestión del olor.
Cuando el foco es canalizado, se analizan las tecnologías existentes y sus límites reales.
Cuando el foco es difuso, abierto o variable, se aplican soluciones de neutralización química capaces de actuar directamente sobre la molécula del olor, sin necesidad de adsorción, bioactividad ni generación de residuos.
Este enfoque permite:
- Tratar focos donde el lavado de gases no llega.
- Mantener rendimientos estables en el tiempo.
- Integrar las soluciones dentro de un PGO defendible ante la administración.
- Validar resultados con reducciones demostradas superiores al 80% en casos reales.
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