Plan de Gestión de Olores (PGO): cómo cumplir las MTD y controlar el olor de forma técnica y defendible
Tecnología de Biothys Ibérica
El Plan de Gestión de Olores (PGO) ha pasado de ser un documento accesorio a convertirse en una pieza central de la gestión ambiental en industrias con potencial impacto odorífero. Plantas de biogás, tratamiento de residuos, industrias alimentarias, depuradoras o cocinas industriales se enfrentan hoy a un escenario donde el olor no solo genera molestias, sino riesgo regulatorio, social y operativo.
Las Mejores Técnicas Disponibles (MTD / BAT) y las Autorizaciones Ambientales Integradas (AAI) ya no preguntan si existe olor, sino cómo se gestiona, cómo se mide y qué ocurre cuando aparece un episodio crítico. En este contexto, el PGO deja de ser un trámite y se convierte en una herramienta técnica imprescindible.
Qué es un Plan de Gestión de Olores
Un PGO no es un estudio puntual ni una declaración de intenciones. Es un sistema de gestión vivo, integrado en la operación diaria de la instalación, cuyo objetivo es prevenir, reducir y controlar las emisiones odoríferas, tanto en condiciones normales como en situaciones no rutinarias.
Las MTD definen el PGO como un conjunto estructurado de procedimientos que permite:
- Identificar los focos reales de olor.
- Evaluar el riesgo de impacto en el entorno.
- Implantar medidas técnicas proporcionadas.
- Verificar su eficacia con datos objetivos.
- Actuar de forma rápida ante incidencias o quejas.
Un PGO bien diseñado no evita solo sanciones; evita conflictos, paradas operativas y pérdidas de credibilidad frente a la administración.
Por qué las MTD exigen un PGO en instalaciones con riesgo de olor
Las conclusiones MTD aplicables a sectores como el tratamiento de residuos, digestión anaerobia o valorización orgánica reconocen que el olor es un impacto ambiental complejo, especialmente cuando existen focos difusos: balsas, patios, zonas de descarga o espacios abiertos.
Cómo elaborar un Plan de Gestión de Olores eficaz
Todo PGO comienza con un diagnóstico técnico, no con una solución estándar. En esta fase se identifican:
- Focos puntuales, de área y difusos.
- Características del olor (intensidad, calidad, tono).
- Condiciones de operación y episodios críticos.
- Entorno y receptores sensibles.
Aquí es clave apoyarse en olfatometría dinámica según UNE-EN 13725, modelización de dispersión (CALPUFF, AERMOD) y análisis de históricos de quejas. Sin datos, el PGO pierde credibilidad.
Las MTD son claras: priorizar medidas en el origen de la emisión. Un buen PGO no se basa únicamente en soluciones de fin de línea, sino en:
- Control operativo.
- Reducción de superficies emisoras.
- Neutralización química de los compuestos odoríferos.
- Adaptación a focos difusos y no confinables.
Estudio olfatométrico y olfatometría dinámica: medir el olor para gestionar el impacto
Un PGO sin seguimiento es un documento muerto. Las administraciones exigen cada vez más:
Evidencias objetivas de reducción.
Protocolos de medición.
Comparativas antes/después.
Indicadores claros.
La olfatometría dinámica post-implantación, realizada con laboratorios acreditados, es la herramienta que permite demostrar rendimientos reales y sostener el PGO ante inspecciones.
Gestión de incidencias y contingencias
Arranques, paradas, vaciados, picos de carga o fallos operativos son habituales en muchas instalaciones. El PGO debe definir:
- Cuándo se activa una contingencia.
- Qué medidas se aplican.
- Quién es responsable.
- Cómo se comunica a la autoridad y al entorno.
Esto convierte al PGO en un instrumento de control, no en un simple documento administrativo.
El enfoque Biothys dentro de un Plan de Gestión de Olores
En Biothys, el PGO no se plantea como un documento aislado, sino como un sistema integrado de gestión del olor, alineado desde el inicio con las MTD. Esto implica:
- Diseñar el PGO a partir de datos olfatométricos reales, no supuestos.
- Seleccionar tecnologías capaces de actuar en focos difusos y abiertos, donde otras soluciones fallan.
- Integrar la neutralización química del olor como medida técnica principal, no como complemento.
- Validar resultados con pruebas olfatométricas acreditadas, donde en casos reales se han obtenido reducciones superiores al 80%.
De este modo, el PGO deja de ser una obligación impuesta y se convierte en una herramienta de control ambiental defendible, medible y eficaz.
Preguntas Frecuentes FAQ
Un documento técnico que identifica, evalúa y controla las emisiones de olor de una actividad para cumplir la normativa ambiental.
Cuando la actividad genera olores molestos y la administración lo exige en una licencia, inspección o tras quejas vecinales.
Industrias, cocinas industriales, hostelería, granjas, plantas de residuos y cualquier actividad con impacto odorífero.
Quejas vecinales, sanciones, expedientes ambientales y conflictos con ayuntamientos o comunidades de vecinos.
Debe incluir medidas técnicas reales. Un PGO sin acciones correctoras no sirve.
Depende de la actividad, pero suele ser rápido si no requiere obras estructurales.
No por sí solo. Define las medidas necesarias para controlarlos y hacerlas verificables.
Neutralización química, mejoras en ventilación, cambios operativos, mantenimiento y protocolos de control.
Técnicos o empresas especializadas en control ambiental y emisiones odoríferas.
Sí. Es una de las herramientas clave para demostrar diligencia y cumplimiento normativo.
Reduce el riesgo, pero solo si se aplica y se mantiene actualizado.
No. El estudio analiza; el PGO gestiona y actúa.
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